Se está produciendo un cambio de era en el que hay que resolver las dudas de cómo debe ser la estación del futuro y cómo debe interactuar con el ciudadano con el fin de ser más sostenibles, ahorrar coste económico y tiempo en el desplazamiento. Además de darle un valor añadido al usuario.

Siglos atrás alguien ya pensó en cómo debería ser la movilidad del futuro, por lo que hay que plantearse la siguiente pregunta: ¿Es el momento de su implementación o de reinvención? Sin lugar a dudas, es el momento de su implantación, debido a que se tiene el conocimiento, los medios, los datos, la infraestructura, y, sobre todo, la tecnología para llevar a cabo nuevas soluciones de movilidad. Por lo tanto, se puede decir que se está en plena revolución de la movilidad.

estación del futuro

Modelo de hyperloop en 1967

Esta revolución no debe consistir solo en mover personas de un punto a otro con indiferencia del modo de transporte con el que lo hagan, sino que hay que buscar la mejor alternativa en función de la ruta que deban hacer. Hay que verla como un servicio al ciudadano; en términos técnicos, lo que se denomina Mobility as a Service (MaaS). Además, ha de ser inclusiva y multimodal, es decir, que admita todos los modos de transporte en función de cuál es el más adecuado para la ruta que van hacer o acorde al momento de la ciudad en términos de sostenibilidad. Es importante poder disponer de indicadores (KPI’s) medibles que permitan conocer cuál es la mejor solución a implementar para un modelo de planificación de la movilidad.

 

Contexto de la transformación de la movilidad

En contexto económico, los estudios reflejan que el gasto en materia de movilidad ha aumentado y continuará haciéndolo en el futuro. En Cataluña, por ejemplo, la movilidad representa el 10% de los ingresos familiares, por lo que llega a ser el tercer grupo de gasto. Además de ello, también se refleja que las personas que se desplazan en vehículo privado gastan tres veces más que las personas que lo hacen en transporte público.

A nivel de desplazamiento, según un estudio realizado por ATM (Autoridad del Transporte Metropolitano) en 2019, el desplazamiento en transporte público aumentó en 3.1% respecto a 2018 y un 1.3% en desplazamientos por carretera en vías de peaje y un 2.4% en vías libres de peaje.

Según las previsiones sabemos que la movilidad va a cambiar mucho más en los próximos cinco años que lo ha hecho en los 50 anteriores.

Uno de los muchos retos que se plantean a nivel de movilidad y que pueden contribuir a su evolución, es ofrecer servicios que permitan al cliente aprovechar el tiempo mientras se desplaza.

Un estudio hecho por el RACC en 2017, ya demuestraba que perdíamos 52.000 horas al día conduciendo, lo que suponía una pérdida de más de 137 millones de euros al año en productividad. Esto, por tanto, es algo que se debe transformar para poder llegar a un modelo en el que se asignen soluciones de movilidad en clave de aprovechamiento del tiempo y, por lo tanto, en conseguir devolver el tiempo a nuestros clientes.

 

Las bases de la transformación

La transformación de la movilidad se debe hacer sobre la base de tres ámbitos: digitalización, datos y sostenibilidad.

Gracias a la accesibilidad existente a sistemas informáticos avanzados y a la digitalización, hace que exista la oportunidad de crear una plataforma que permita implementar un modelo de negocio previamente definido en base a tres cuestiones: qué se quiere hacer, cómo se implementará la movilidad a futuro y será su planificación.

Este sistema debe permitir imbricar soluciones tanto del sector público como del privado, y admitir todas las modalidades de transporte posibles, de modo que este sistema sea capaz de asignar el mejor modo de transporte adecuándose al momento en el que se encuentra la ciudad (en clave de contaminación, tráfico, etc.). Además, debe permitir analizar la información previamente obtenida del cliente durante sus desplazamientos para crear patrones de comportamiento mediante modelos matemáticos avanzados de analítica predictiva. Este análisis permitirá generar nuevos servicios, o modificar los actuales, y ajustarlos teniendo en cuenta las preferencias de nuestros clientes.

Todo esto tiene sentido si se hace desde sin perder de vista la “movilidad responsable”, es decir, desde una óptica de movilidad sostenible. Además de ello, tenemos que ser capaces de crear una conexión entre el sentimiento del usuario y la marca de movilidad. Pensemos que si algo caracteriza al cliente del siglo XXI es que se relaciona con “marcas”. No se trata solo de dar una imagen común a los diferentes operadores de una red integrada de transportes, sino de desarrollar una marca que sea gestionable y que transmita una promesa de servicio, el compromiso de su cumplimiento responsable y una serie de valores que facilitan la adhesión emocional del cliente. Esta promesa hay que traducirla a realidades objetivas y operativas, por lo tanto, no sólo hay que implementar un modelo sostenible, sino demostrarlo.

Finalmente apuntar que los tres ámbitos explicados tienen en común la necesidad de que exista un cambio de cultura de la sociedad. Tenemos que empezar a hablar de movilidad en vez de transporte, de vender viajes y no de vender billetes, de cliente digital en vez de usuario, de empleado digital, así como de hablar de servicios de movilidad y no de insfraestructura. Todos estos elementos son clave a la hora de entender como conceptualizar la movilidad del futuro, y ponerlas en valor para definir cómo será la estación.

 

El concepto de Estación 4.0

¿Qué entendemos por estación del futuro? Para definirla correctamente, hay varios conceptos sobre los que debemos reflexionar. ¿Debemos hablar de estación del ferrocarril? Seguro que no, pero: ¿podemos hablar de estación? Actualmente, el término estación, es un término a replantearse, ya que es una palabra que transmite lo opuesto a movilidad, por lo que, para empezar, sería interesante plantearse cómo denominar a las futuras estaciones.

Por otro lado, a día de hoy, surge la necesidad de plantear la estación como un espacio físico y digital dónde pasen cosas; espacio al que podríamos denominar e-space. Es decir, un lugar imbricado en la ciudad y al que se vaya por distintos motivos, más allá del propio de ir a coger un tren. A su vez, que ofrezca servicios alternativos como contenedor de servicios de movilidad, y que esté disponible 24 horas al día durante los siete días de la semana. Este elemento es importante, porque la estación debe ser un espacio integrado en la ciudad, para llegar a formar parte de la vida de las personas.

Diversos estudios analizan la definción de cómo deben ser las estaciones del futuro, todos ellos tienen en común cuatro elementos sobre los cuales debe pivotar la infografía de la estación futura:

  • Smart Management
  • Smart Infraestructure
  • Smart Mobility Smart Economy

Esto, a la práctica, supone tener exteriores que contarán con zonas verdes, aparcamientos para vehículos de movilidad compartida y de bicicletas y patinetes eléctricos, puntos de carga para vehículos eléctricos e información de movilidad en una sola app. Entre el vestíbulo y el andén se ofrecerán diversos servicios para aprovechar el tiempo, entre los que destacan los paneles publicitarios e informativos interactivos, información dinámica al cliente en casos de flujos masivos o emergencias, accesos adaptados, wifi interno, paneles de comercio mediante QR, lockers refrigerados y servicios de mensajería, espacios de coworking y de custodia de personas dependientes, lugares DEA y zonas de carga de dispositivos electrónicos, entre otros.

Y todo ello pensado desde una óptica de una estación «cosida» a la ciudad, gracias a su integración física del servicio con los medios disponibles, y, por tanto, haciendo de todo esto, una transformación real que pase por digitalizar la estación, la que estará preparada para absorber la nueva demanda de acuerdo a los nuevos patrones de movilidad y en vistas, sobre todo, a lo que marca la tendencia de la movilidad del futuro: la movilidad 4.0.

El diseño de la estación del futuro

En los estudios realizados, para poder definir este concepto y llevarlo a cabo, hay que poner en contexto el papel que tiene el usuario. Esto quiere decir observar qué comportamiento tiene cuando interactúa dentro de la estación para entender qué hace, qué movimientos realiza, qué tipos de servicios utiliza, etc. De este modo, y una vez analizada toda la información, sólo habrá que procesarla en clave de preferencias para poder ofrecer nuevos servicios de valor añadido para el cliente digital.

Cuando definíamos cómo imaginábamos la futura estación, y basándonos en diversos estudios, se definió su diseño en base a seis puntos: espacio, accesibilidad, intermodalidad, conectividad, analítica de datos, y el área comercial y de servicios al usuario.

Por lo tanto, habría que crear un espacio que fuera accesible para todo el mundo, sin excepción, donde se pueda llegar a él en diferentes modos de transportes, ya sean públicos o privados, y disponer de un espacio de conectividad, donde todos los elementos estén conectados entre sí, tanto para dar información al cliente como que para que éste pueda utilizar soluciones de conectividad, y poder obtener datos para su posterior análisis.

Espacio

Antes de definir cómo debe ser el espacio de la estación, hay que prestar especial atención al papel de las estaciones como captadores de demanda y como contenedores de movilidad y/o de actividades (desde una óptica de sus propios usuarios y de la ciudadanía en general). Por lo tanto, hay que diseñar la estación pensando en su capacidad para encabar actividades diversas tales como acudir para hacer reuniones, llamadas telefónicas, un punto de encuentro, etc. Por este motivo se debe crear un espacio agradable y confortable que sea referencia de la ciudad gracias a todos los servicios que ofrece.

Accesibilidad

Hay que garantizar que la estación sea accesible para todo el mundo, sin excepción, y facilitando el acceso tanto al vestíbulo como al andén. También ha de estar dotada de accesibilidad informativa en clave de soluciones, no solo de accesibilidad para estaciones en curva, sino también de sistemas de guiados dentro de la estación o tótems informativos. Este tipo de soluciones puede traducirse en forma de paneles interactivos, tanto informativos como publicitarios, aplicaciones de guiados a la estación, información de conexiones con disponibilidad a otros medios de transporte, señalización interactiva, entre otras, y con accesos adaptados a todas las edades y a personas con diversidad funcional.

Intermodalidad

Cuando se habla de movilidad, hay que recordar la voluntad de que sea universal, de modo que asegure que se puede llegar en cualquier modo de transporte, sea cual sea el proveedor de los servicios de movilidad. Por lo tanto, hay que tener espacios preparados para poder albergar estas modalidades de transporte y además tener un sistema que las integre entre sí. Hablamos de Shared mobility, Carpooling, aparcamiento seguro para pequeños vehículos: bicicletas y patinetes eléctricos, etc. En definitiva, conexión e integración con todos los transportes públicos dentro y fuera de la estación del futuro: parada de autobús, conexión de metro, de tranvía, teleférico, etc.

Además, debe comprender la reserva y venta conjunta de billetes, y la integración de la información tanto para el pasajero como entre compañías.

Conectividad

Todos los puntos mencionados anteriormente (espacio, accesibilidad y intermodalidad) deben estar dotados de conectividad mediante WiFi única y 5G, o bien, la que esté habilitada en cada momento. Esto permitirá, por un lado, facilitar el aprovechamiento del tiempo del cliente durante su estancia en la estación, y por otro, la obtención de datos mediante la monitorización de movimientos del usuario para obtener patrones de uso de la estación y la red.

Esto dará la posibilidad de prever situaciones de cambios en los servicios de movilidad y en su planificación, o sencillamente, mediante sistemas de mantenimiento predictivo de la propia estación y su infraestructura, como otro elemento clave.

Análisis del usuario en la estación del futuro

Para entender bien el comportamiento del cliente debemos estar registrando la información que nos aporta en cuanto a sus preferencias, hábitos y costumbres para saber segmentar y hacer de la experiencia del cliente el Customer Journey, es decir, entender bien el/los segmento/s de cliente/s que utilizan la estación para saber dirigirle/s un servicio de valor añadido en función de sus necesidades. Además, este análisis también permitirá hacer una mejorar operativa de la estación.

Por otro lado, la caracterización de patrones es un elemento clave gracias a la analítica de los datos y la creación de modelos complejos de información que permitan dar estos servicios de valor. Éstos podemos detectarlos gracias a sistemas de inteligencia artificial sobre CCTV y las conexiones Wifi.

Área comercial y de servicios

El cliente debe encontrar servicios de valor dentro de la estación del futuro como, por ejemplo, e-commerce, lockers de recogida de paquetería, lockers refrigerados para la conservación de productos perecederos, escaparates en paneles de andenes y pasillos donde poder hacer pedidos mediante un código QR, publicidad interactiva, etc. Además de ello, se pueden integrar espacios infantiles de espera, servicios de custodia para personas con capacidades especiales, entre otros.

El modelo infográfico de estación 4.0

Una vez definidas las características que debe tener una estación, y con vistas a otros ejemplos que podemos encontrar en los proyectos impulsados por Metro de Madrid, Seúl o Nueva York, veamos el modelo dividido en tres partes: exterior, vestíbulo y andén.

estacion del futuro

Puntos de vista de la estación 4.0

Exterior
Como se ha explicado, el exterior estará dotado de zonas verdes, zonas de aparcamiento diferentes vehículos a los que se llegan a la estación, como aparcamiento seguro para bicicletas y patinetes, zona de car o moto sharing, taxi, etc.

estacion del futuro

Vista del exterior de la estación

Vestíbulo

Es en este espacio, es dónde se situaría el área comercial y de servicios al alcance del ciudadano. En el vestíbulo es donde se ubicarían los puntos de venta, lockers, espacios destinados a reuniones o llamadas en cabinas insonorizadas, espacios de custodia infantil, puntos informativos, etc.

estacion del futuro

Futuro vestíbulo de la estación

Andén

En el andén, como en el resto de espacios que conforman la estación, se debería asegurar la conectividad wifi y puntos de carga de dispositivo, paneles informativos, así como áreas comerciales con máquinas de venta automática, entre otros ejemplos.

estacion del futuro

Vista del andén de la nueva estación

En estas imágenes se han reflejado todos los conceptos que deberíamos considerar para construir una estación del futuro, pero éstos también son aptos para pensar en cómo podemos adaptar las estaciones existentes.

Conclusiones

Llevar a cabo cualquier proyecto de movilidad supone tener siempre en cuenta al cliente y, por tanto, estudiar la experiencia de cliente (customer journey). Hacerlo implica a toda la organización de forma transversal. Para ello, hace falta no sólo entender las necesidades del cliente, sino escuchar a las personas internas de la organización que están en contacto diario con ellos. La experiencia de cliente, por tanto, tiene que ser emocional y acabar traducida en un índice elevado de recomendación (del inglés, NPS – Net Promote Scope) gracias a poder hacer, del transporte, una herramienta que ayude al cliente a hacer su vida (concepto de Liveability), ya que la movilidad, en sí misma, es también una experiencia.

Àlex Santos

Àlex Santos

Gerente de Sector Público, Movilidad y Medios | Presidente del Smart Mobility Group de Railgrup

Ingeniero en Informática por la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y Máster Universitario en Dirección Internacional y Gestión de la Innovación Tecnológica, así como Máster en Gestión Internacional Empresarial (MBA) en la Salle.

Además de ello, ha participado como conferenciante en diferentes jornadas relacionadas con la Movilidad del futuro, además de moderar mesas de debate en diferentes organismos vinculados a la movilidad.

Recientemente acaba de hacer como ponente en el Primer Congreso On-line de Movilidad Urbana Sostenible (COMUS2020) y ha escrito un artículo relacionado con la medición del COVID en clave de movilidad.

Quizá también te interese…

Pin It on Pinterest

Share This