Todo cambio lleva un proceso, todo cambio lleva asociadas unas emociones, y toda pérdida va unida a un duelo. Cada persona vive los cambios en función de sí mismo, de su experiencia, del momento en el que se encuentre, de lo que le suponga, de su entorno o del vínculo que tenga. Y todos esos cambios y esas emociones las vamos a vivir cada uno de nosotros con una u otra intensidad y con unos tiempos. Con el cambio se producen pérdidas, de la misma manera que con las pérdidas se producen cambios.

1. Resilencia: ¿Cómo afrontar lo que estamos viviendo?

En esta situación actual en la que nos encontramos estamos perdiendo a muchas personas y muchas cosas, y toda pérdida, por pequeña que sea, nos afecta en mayor o menor medida, y requiere un proceso de duelo. Toda pérdida hay que legitimarla, tanto de uno mismo como de los demás. Y todo duelo tiene que pasar por unas fases y emociones que den un significado: shock e incredulidad, negación, tristeza y crecimiento.

El duelo tiene como objetivo dar una explicación a lo ocurrido, conseguir y validar una narrativa que explique lo que ha pasado. Nos ayuda a entender la relación y el vínculo con lo que se ha perdido, la magnitud que tiene y lo que supone para nosotros. Es necesario atribuir un significado y un sentido a la pérdida. Y todo esto nos va a ayudar para que después de todo, salga una versión mejor de nosotros mismos, convirtiéndonos en personas resilientes.

Son ese tipo de situaciones, como puede ser la pérdida de un ser querido o vivir determinadas experiencias, las que nos pueden llevar al límite, haciéndonos cuestionarnos si somos capaces de seguir adelante y si tenemos fuerza para ello. Es en esas situaciones en las que tenemos dos alternativas: bajar los brazos y dejarnos vencer, o sobreponernos, superar esa situación y salir reforzados, apostando por la resiliencia.

Como describe la RAE, la resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Es la capacidad que tienen una persona de superar circunstancias traumáticas, de afrontar la adversidad.

Todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos, creencias y modos de actuar.

La resiliencia no es una cualidad innata, es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida. Las personas resilientes no nacen, se hacen, y seguro que se han tenido que enfrentarse a situaciones adversas y en ocasiones fallar, pero no se han dado por vencidas. Afrontamos situaciones difíciles que no sólo superamos, sino que nos sirven para crecer, el sobreponernos ante esas adversidades nos supone ir un paso más allá. Eso implica reestructurar nuestros recursos mentales y psicológicos en función de las necesidades y las circunstancias, utilizar esas circunstancias para crecer y desarrollar nuestro potencial.

2. Cambio y Lenguaje emocional

El lenguaje es la herramienta que nos sirve para comunicarnos con los demás, pero hay que tener en cuenta que no es un proceso sólo del hemisferio izquierdo del cerebro, existen áreas que confluyen en el desarrollo del lenguaje vinculado a las emociones como el sistema Límbico (responsable de generar las respuestas a los estímulos emocionales); el área de Broca (producción del habla) y el área de Wernicke (asociada a la comprensión).

Por lo tanto, no ver la relación entre el lenguaje con las emociones hace que a menudo asociemos lenguaje y comunicación a palabra y a su significado. Sin embargo, va mucho más allá porque un mensaje no llega con el mismo impacto dependiendo de las palabras que utilicemos así como el tono en el que lo comuniquemos. Por ejemplo, no llega igual la pregunta “qué dijiste” como “no te escuché bien, ¿puedes volver a repetir?”. Y si a eso le añadimos nuestra expresión facial según la emoción vivida, el mensaje puede ser totalmente diferente.

Por otro lado, ser conscientes de la cargabilidad emocional de ciertas palabras puede penalizarnos en nuestra comunicación con los demás. Escoger palabras más neutras o incluso posibilitadoras como RETO, frente a CONFLICTO, ayuda en la orientación del mensaje según nuestros objetivos y esto tiene que ver también con la programación neurolingüística (PNL), modelo de comunicación que se centra en identificar y usar modelos de pensamiento que influyan sobre el comportamiento de una persona como una manera de mejorar la calidad y la efectividad de la vida.

Es por esto que ser conscientes de nuestras emociones es tan necesario para trabajar con ellas así como también, diferenciar entre Emoción, Sentimiento y Palabra. A menudo parece que están desconectadas, cuando no es así. Si bien es cierto que no hace falta palabras para describir ciertas emociones, con los sentimientos necesitamos de las palabras para explicarnos mejor.

gestion del cambio

3. El porqué de la gestión del cambio con emociones en Altran “Change with feeling”

Porque la parte emocional es clave a la hora de gestionar cualquier cambio. Conocer las fases del cambio nos ayuda a entenderlo, pero más conocer las emociones asociadas a cada una de las fases. Las emociones juegan un papel importantísimo a la hora vivir y afrontar los cambios. Sentirlas, nombrarlas y aprender a vivir con ellas va a ayudar en gran medida a entender en qué fase nos encontramos.

Porque es bien sabido por toda la comunidad científica el impacto que tienen las emociones en nosotros a todos los niveles: fisiológico, psicológico y relacional o social. Si tomamos el miedo como ejemplo, en la parte más fisiológica notamos un aumento de activación cardiaca, aumento de sudoración, etc. que provoca una reacción de alarma que nos prepara para la huida como respuesta a la percepción de un peligro. El miedo psicológico se da cuando sentimos miedo al revivir una situación que nos ha provocado miedo previamente, la emoción aparecerá asociada a esa situación. El miedo social tiene que ver con los miedos culturales que han pasado de generación a generación, como el miedo al fuego.

Porque llegó el COVID. Si bien en el equipo estábamos trabajando en ello desde hace meses debido a varias variables: la cultura hiperdinámica que vivimos en Altran y que nos lleva a constantes cambios de rol, de equipo; los feedbacks de nuestros compañeros que apuntaban hacia una reflexión en cuanto a cómo acompañamos en Altran a managers y consultores en la gestión de los cambio, pero el verdadero culpable de la puesta en marcha de Change with feeling ha sido la llegada del COVID19 a nuestras vidas, esto sin duda ha acelerado y lo ha hecho de manera intensa e inmediata.

 

Porque tienen cabida muchas acciones asociadas diferentes: T-Escucho, B-In Touch y Talleres virtuales de la curva del cambio y de Gestión del cambio con Insights.
En T-Escucho, trabajamos la escucha emocional cuando nuestros compañeros necesitan un espacio más íntimo y confidencial para hablar e intentar entender y controlar la intensidad de sus emociones en este periodo. En B-In Touch escuchamos a nuestros managers, cómo han vivido la situación y en qué podemos apoyarles. En los “Talleres específicos de la curva del cambio” trabajamos sobre la curva del cambio y las diferentes emociones. En “Talleres Lidero el cambio con Insights” trabajamos la curva del cambio y de las emociones cruzándolo con la metodología de las energías de Insights.
Todos ellos están siendo una fuente de inspiración y de aprendizaje para todos, más de 200 managers y consultores han ocupado nuestras aulas virtuales. En estos talleres de dos horas compartimos nuestra esencia, nos permitimos sentir emociones diversas, a veces duras, trabajamos la autocompasión, reflexionamos sobre los que nos provoca miedo, tristeza, dolor, alegría o entusiasmo, sobre nuestra toma de decisiones y sobre todo tenemos un espacio de aprendizaje colaborativo que nos hace más fuertes, más resilientes.

Me despido citando el artículo que ha escrito nuestro CEO, Luis Abad, recientemente en ABC La tecnología, el arma para superar la crisis. Dice Luis Abad es este interesante artículo, “que la tecnología mejora nuestra vida”, y si además somos capaces de tener presentes nuestra emociones en este camino, será la diferencia que otros percibirán de nuestra manera de hacer las cosas, de nuestra cultura, de nuestras relaciones, de nuestras propuestas de valor, etc.

María Gómez

People Development Specialist

Almudena Pascual

People Development Manager

Raúl Ibañez

People Development Manager

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