La historia de Anna y su descubrimiento del salario emocional

El día de su boda, justo antes de ir al altar, Anna recibió un correo con una súper oferta de trabajo donde una nueva empresa, en la que en las últimas semanas había llevado a cabo un proceso de selección, le estaba ofreciendo un rol de responsabilidad en el que tenía que gestionar el start up de un nuevo departamento y, además, dándole una subida salarial importante.

Aquel día estaba muy feliz, era un día muy deseado, se casaba con el hombre de su vida pero cada vez que cruzaba los ojos de las personas de su equipo, que estaban invitados a la boda y que la estaba celebrando, su corazón se llenaba de tristeza y no podía ni comentar como estaba ni decir que le había pasado hace unas horas antes de ponerse su vestido de novia.

Era un equipo muy especial, su primera experiencia de gestión de personas. Había sido complicado en principio cuando fue nombrada “nueva jefa” sobre todo porque algunos compañeros tenían más antigüedad que ella en la empresa y esperaban cubrir ellos su rol… Con el tiempo todo fue bien y se había creado un buen ambiente de trabajo basado en la confianza, la lealtad y el reconocimiento; los pilares del salario emocional. Dejarlos hubiera sido muy duro pero esta nueva aventura representaba un nuevo reto.

Salario emocional

El mes siguiente, tras la comunicación a su equipo, con la tristeza que esto provocó en ellos y en ella, empezó su nueva aventura. La ilusión era muy alta y sentía que era para ella una gran oportunidad profesional de desarrollo.

Era una firma importante, donde la competición se respiraba en cada correo, en cada reunión, en cada comida y en cada planta del gran edificio ubicado en el centro de la ciudad donde Anna vivía.

Las tareas eran muy básicas, pero no le importaba porque había llegado el día en el que ella por fin podía decidir la política de su departamento y claramente estaba allí para remangarse y crearlo desde cero.

Cada noche llegaba a casa muy tarde y, por suerte, su nuevo marido se ocupaba de toda la gestión de la casa… Sabía que para ella era importante y que era una inversión para su futuro profesional… Anna ya no tenía tiempo para nada, ni para su familia ni para sus amigos… Salía a las 7 de la mañana de casa y llegaba a las 21h… Todas las reuniones empezaban a las 18h… Pero seguía decidida en su nuevo camino.

Pasaban los meses y Anna ya había puesto en marcha muchos proyectos. Realmente no entendía si sus jefes estaban contentos con su trabajo y cada vez que les pedía un feedback le contestaban “si no te echamos la bronca significa que todo va bien”… No era exactamente el estilo de gestión que deseaba, el concepto salario emocional brillaba por su ausencia, pero pensaba que con el tiempo las cosas habrían mejorado…

Cada vez que hablaba con sus antiguos compañeros los echaba en falta… Pensaba en cómo se estaba bien en un entorno sereno, donde se reconoce el trabajo que se hace, donde no hay competición, donde te puedes equivocar, donde aprendes, donde ir al trabajo es… Ligero…

Efectivamente para Anna, ir al trabajo cada mañana empezaba a ser una pesadilla: el ambiente era duro, ningún feedback sobre su trabajo, horarios imposibles… La gota que colmó el vaso era la imposibilidad de ejecutar unas funciones que había realizado perfectamente durante años en el trabajo anterior… Cada día se sentía más insegura, no estaba aprendiendo nada de nuevo y no veía la luz de tras del túnel.

Lo mejor que podía hacer Anna lo hizo, se fue de la empresa y empezó un nuevo viaje en una nueva compañía: volvió a ganar durante una temporada un salario más bajo, pero volvió a sonreír, a disfrutar de su trabajo, a aprender, a estar involucrada en las decisiones importantes y a dedicar tiempo también a su familia y a sus amigos.

Se dio cuenta que antes de elegir un trabajo es importante comprender los valores de la empresa, el estilo de liderazgo, el proyecto profesional y no sólo la posición que te ofrecen junto a un buen salario, porque es algo importante pero lo es aún más aquello que te rodea.

Esta ha sido la experiencia de Anna; ¿Has vivido algo similar? ¿Nos lo cuentas? El apartado de comentarios es todo tuyo.

 

Salario emocionalElisabetta Parroco

Licenciada en Filosofía, tiene más de 15 años de experiencia trabajando en empresas multinacionales de tecnología y consultoría en el área  de Recursos Humanos. Es italiana, lleva 9 años viviendo en Barcelona  y trabajando en Altran, una empresa de consultoría tecnológica, como Directora del Talento a nivel nacional. LinkedIn.


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