El origen de los dirigibles

Décadas después, vuelven los dirigibles, ¿por qué? ¿Tecnología obsoleta o puntera?

Desde los primeros intentos en el siglo XIX el dirigible ha supuesto un reto para el ser humano. Inicialmente su desarrollo fue paralelo al de los aviones y ambos alcanzaron la fase de utilidad práctica en el siglo XX. Cabe destacar los exitosos diseños de Santos Dumont y Zeppelin, que consiguieron establecer unos mínimos de seguridad aceptables para la época.

Los dirigibles llegaron incluso a jugar un papel en la Primera Guerra Mundial, siendo utilizados en misiones de bombardeo, observación y transporte, pero debido a su enorme volumen, poca maniobrabilidad y lentitud, fueron presa fácil de los aviones de combate y artillería.

Dirigible

Zeppelin sobrevolando Nueva York. Imagen: Freepik

En 1919, recién terminada la guerra, Inglaterra construyó el dirigible R-34 que efectuó la primera travesía del Atlántico, y en el año 1929 el Graf LZ-126 de Zeppelin fue capaz de dar la vuelta al mundo, partiendo desde Alemania, en una travesía de 21 días. Sin duda, este fue el dirigible que mayor éxito alcanzó en estos años, ya que entre 1928 y 1936 efectuó 582 vuelos, en los que recorrió 1.680.000 km y transportó 12.860 pasajeros. Sin contratiempo alguno, efectuó la travesía del Atlántico en 137 ocasiones. Sin embargo, los desastres ocurridos con los zeppelines, especialmente el incendio del Hindenburg en Lakehurst en 1937 y el Akron de la Armada de los Estados Unidos que sufrió 3 accidentes en un mismo año, 1932, señalaron la total decadencia de este vehículo aéreo.

Entonces, ¿por qué volver a este concepto de aeronave?

La evolución de la tecnología, el alto coste de los combustibles y la preocupación por el medio ambiente han hecho que en la última década distintas empresas hayan llegado a la conclusión de que tal idea no es tan descabellada como puede parecer a priori. El concepto de dirigible tal y como lo conocemos unido a la tecnología actual, presenta una serie de ventajas competitivas muy atractivas para diferentes sectores.

El bajo consumo de combustible, incluso cero si se emplean paneles fotovoltaicos, da lugar a un medio de transporte cien por cien ecológico. La posibilidad de alcanzar lugares inaccesibles, lugares en guerra o que hayan sido devastados por desastres naturales, sin necesidad de un aeropuerto cercano gracias a la capacidad de despegar/aterrizar en vertical incluso en el agua, permite que sean un producto muy interesante para cualquier ejército.

Pero sin duda alguna, el sector en constante crecimiento de las telecomunicaciones es el que más oportunidades presenta para estos viejos conocidos. Dirigibles capaces de posicionarse en vuelo estacionario a 20 kilómetros del suelo, por encima del tráfico aéreo, permitirían cumplir misiones de vigilancia, observación de la Tierra, o de repetición de comunicaciones, sustituyendo así a algunos satélites, todo ello con un coste diez veces menor.*

La situación actual no presenta ningún dirigible con estas características completamente operativo, únicamente en fase de prototipo, aunque hay empresas desarrollándolos en Europa y Estados Unidos.

Con el auge de los vehículos aéreos no tripulados (UAVs) es sólo cuestión de tiempo que los dirigibles encuentren su lugar en este boom tecnológico, ya que son más competitivos que un avión o helicóptero no tripulado “tradicional” en misiones en las que sea necesario mantener posiciones estables sobre el terreno.

Nosotros queremos formar parte de este reto, y por ello El Ni+do trabaja desde hace tiempo en el proyecto “Ecosat”.

Dirigible Ecosat

Dirigible EcoSat

El nombre “EcoSat”, al hilo de lo anteriormente comentado al respecto de las ventajas de las células fotovoltaicas y el respeto al medio ambiente, rememora la palabra “Ecología”. Además del respeto al medio ambiente, el otro pilar en el que sustenta nuestro proyecto es el “Económico”. Económico porque el propio concepto de EcoSat implica realizar funciones de satélite sin las limitaciones presupuestarias que implica el  lanzamiento y mantenimiento de los mismos, convergiendo ambos conceptos en el objetivo de nuestro proyecto que es poner a 20 km de altura una aeronave no tripulada propulsada gracias a la energía solar y que sea capaz de permanecer 3 años en órbita antes de hacer paradas técnicas para el mantenimiento.

En definitiva, la vuelta de los dirigibles desde el pasado hacía un futuro de tecnología punta es un reto a la altura de lo que se espera de una compañía puntera en el sector aeroespacial cómo es Altran.

*Diario digital “La Flecha”.

Autores:

eduardo-tagle

Eduardo Tagle Rivera

Titulado en Ingeniería Aeronáutica en la especialidad Vehículos Espaciales por la UPM. Miembro del departamento de I+D de Altran ASD España. Actualmente trabajando como ingeniero mecánico dentro del proyecto Ecosat. Apasionado de los aviones, el espacio y los deportes. Linkedin

Jaime Martínez Pérez

Estudiante de Ingeniería Aeroespacial en la especialidad de Aeronaves. Ha comenzado su trayectoria profesional en el departamento de i+d de Altran, dentro del proyecto EcoSat, donde da soporte técnico en el campo de aerodinámica. Escalador aficionado y apasionado de la naturaleza. Linkedin

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